Confieso.
Nadie más lo sabe, sólo tú.
Aunque me torturen, aunque me quieran arrancar la piel a tiras para sonsacarme la información. Que ya has visto que eso se da, pero no daré mi brazo a torcer, que ya son muchos años con el mismo interrogatorio.
Sólo ocurrió una vez y ya lo olvidé. La sensación de quedarse clavado en el suelo, con la maravillosa sensación de quedar en apnea y con el corazón parado. Pero a pesar del aturdimiento, noté que algo no encajaba. Se dejó perder. No me arrepiento.
No te miento. Han pasado años y nunca busqué esa sensación, y han habido oportunidades, sigo sin mentirte, y me han colgado (y lo seguirán haciendo) en brazos (ni lo creas) de otros. Y ahora vuelve, la sensación, cuando se cruzan las miradas, que al final ya me duelen, porque se hacen eternas, vacías y distantes. Y te diría tantas cosas. Y cuando te acercas, quisiera poner mi mano en tu hombro para saber que realmente estás ahí.
Y ya no sé si es que me lo invento y son imaginaciones. Posiblemente lo sea.
Y le doy vueltas a tus últimas palabras, irónicas, que no sé a qué venían. ¿La belleza? Explícamelo, porque me pierdo.
Será eso. Me lo invento.
Recupero tus primigéneas palabras, que ya quedan lejanas, como por arte de magia.
Me demuestro a mí misma con ello que me lo invento.
"El mundo prodigioso que tengo en la cabeza. Pero, ¿cómo liberarlo y liberarme sin destrozarme? Y sin embargo, preferiría mil veces destrozarme antes que retenerme”.
lunes, 22 de septiembre de 2008
viernes, 19 de septiembre de 2008
Viajar en avión es seguro, las probabilidades de estrellarse son mínimas (no quiero hablar de estadística). Gracias a los exhaustivos y minuciosos controles, los viajes son más seguros y cómodos, aunque no puedas dar de comer a tu bebé, aunque te dé un jamacuco por la dichosa glucosa (que AirEuropa ya te dará un caramelito), aunque debas invertir en el aeropuerto para que no te deshidrates. El follow me que te controla. Desconecten sus teléfonos móviles, si desean encender cualquier aparato electrónico por favor, pongánse en contacto con el personal de vuelo. Les rogamos presten atención a las recomendaciones que a continuación les vamos a indicar, por su seguridad.
Y ahora te enseñan el vídeo del accidente, las conversaciones entre el personal del aeuropuerto, restos del avión. La noticia es la noticia. Y muchos muertos son noticia. Y las discusiones peregrinas son noticia. Y la noticia vende.
Pasar a la otra vida puede acontecer en cualquier lugar, en cualquier momento, por cualquier causa. Desde que se accidente tu avión, hasta por tropezar con el bordillo de la acera, pasando por caerte en la bañera.
Vivía en un séptimo piso y nunca me dió miedo el ascensor, ni el balcón de la terraza. Me gustaban y me siguen gustando las alturas, tanto que hubiera sido piloto (San Javier no quedaba tan lejos).
Me encanta volar, me encanta cuando despegas y cuando aterrizas, las turbulencias. Los hormigueos en la barriga (flugzeugue im meine bauch). Ver la tierra desde arriba, cómo se acortan las distancias. Allí arriba, lo terrenal se difumina.
Si el avión se cae, adiós. Pero repito que podría caerme y golpearme la cabeza con un bordillo, no sería la primera que de esta forma diría también adiós.
Hoy que vuelo.
miércoles, 17 de septiembre de 2008
martes, 16 de septiembre de 2008
Ahora que hay luna llena. Acércate a mirarla. Verás que ahora hay unas pequeñas nubes que la rodean, pero no la tapan. Ahora, ¿en qué piensas? Vuélvela a mirar. Posiblemente ya no estén esas nubes. ¿Qué piensas ahora?
A mí, lo que me sorprende es que tú y yo podamos ver el mismo objeto, simultáneamente, como millones de personas. Y sin embargo, posiblemente, no estemos pensando lo mismo. Sin embargo, si así fuera, sería sorprendente, aunque nunca sepa en qué pensabas.
lunes, 15 de septiembre de 2008
Cerraba la ventana, cuando de repente un vendaval la abrió con violencia, de manera súbita, imperdonable. Los cristales hechos añicos, cubrían ahora el suelo, pequeños, brillantes, desiguales. Aquella noche ya no podría cerrar la ventana, el frío se colaría por la habitación sin contemplación.
Sólo sería una noche.
Al día siguiente mandaría llamar a a alguien para solucionarlo
sábado, 13 de septiembre de 2008
jueves, 11 de septiembre de 2008
Ací, als estius, la calor ofega literalment i es torna més insoportable si li afegeixes la humitat, una barreja mortal. Si ve vent de ponent estàs venut. És una sensació desesperant, anguniosa. Des de bon matí. De la dutxa de fa una hora et queda un record llunyà, pareix que han passat dos dies d'ençà. Les zones d'ombra desapareixen. Malgrat això la vida continua.
L'unic refugi són les cases. I això se sap des de fa anys. El casc antic és la prova tangible. Una mena de casc antic estil Palma, però amb la diferència de les greus pendents, que una cosa és voramar i un altra la falda d'una muntanya. Edificacions de parets grosses i finestres menudes amb grans portals, sostres de canyís, "brincalets" de pedra i balcons torts. Persianes de madera pintades. Cortines de punt. Les unes sobre les altres produeixen carrers estrets. I la humitat que brolla des del sòl (a la ciutat de les mil fonts) es fa notar en la pedra calcàrea de les parets emblanquinades o de colors, amb forma de grans dianes blanques (que no tot són cranis) en el millor dels casos.
Si ho sumes, ho tens, més frescor.
Llàstima d'hiverns.
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Cuando una era libre, de eso hace ya mucho...
Aquí, durante los veranos, el calor ahoga literalmente y se vuelve más insoportable si le añades la humedad, una combinación mortal. Si viene viento de poniente estás vendido. Es una sensación desesperante, angustiosa. Desde buena mañana. De la ducha de hace una hora te queda un recuerdo lejano, parece que han pasado dos días desde entonces. Las zonas de sombra desaparecen. A pesar de ello la vida continúa.
El único refugio son las casas. Y eso se sabe desde hace años. El casco antiguo es la prueba tangible. Una especie de casco antiguo estilo Palma, pero con la diferencia de las graves pendientes, que una cosa es cerca del mar y otra la falda de una montaña. Edificaciones de paredes gruesas y ventanas pequeñas con grandes portales, techos de cañizo, escaloncitos de piedra y balcones torcidos. Persianas de madera pintadas. Cortinas de punto. Las unas sobre las otras producen calles estrechas. Y la humedad que mana desde el suelo (en la ciudad de las mil fuentes) se hace notar en la piedra calcárea de las paredes encaladas o de colores, con forma de grandes dianas blancas (que no todo son cráneos) en el mejor de los casos.
Si lo sumas, lo tienes, más frescor.
Lástima de inviernos.