Iluminado por la noche, se esconde durante el día, sin presagiar que será su fin.
Campos de batallas inexistentes, luchas absurdas adimensionales.
Como un eco retumba en su cabeza.
Los pasos dados se diluyen, se borran las huellas.
Se tapa con una manta hasta las orejas, dejando que asome su cuero cabelludo sin saberlo.
Se le ve escondido en la cama de su habitación, como un niño pero con cuerpo de hombre, fingiendo ser un adulto de pelo en pecho y escondiendo un prepúber asustadizo.
Redacta las muertes anunciadas de otros en su tarea de oficinista, qué será de la suya.
Mira para otro lado tras romper la magia de la obsesión.
Se da la vuelta y desaparece.
Inspirado en Todos los nombres (que me perdone JS por la deconstrucción).
"El mundo prodigioso que tengo en la cabeza. Pero, ¿cómo liberarlo y liberarme sin destrozarme? Y sin embargo, preferiría mil veces destrozarme antes que retenerme”.
sábado, 31 de mayo de 2008
Puntos
La relatividad del momento depende del número de observadores del mismo, cuantos más observadores más relativo es y si estos se encuentran en tiempos diferentes, se incrementa la relatividad hasta tal punto que el momento deja de ser un punto espaciotemporal para convertirse en tantos puntos como universos paralelos infinitos, que no dejan de ser en conjunto la suma de un punto.
avile.blogspot.es/i2006-10/
En tanto que te acercas al momento, éste se diluye y desaparece, dejándote en la nada más absoluta, tapando tu desnudez con una sábana, no sea que vayas a coger frío.
Puntos..............
miércoles, 28 de mayo de 2008
Simplicidad
¿Por qué no podemos hacer realmente aquello que deseamos, en lugar de realizar movimientos estereotipados, decir palabras vagas, sonreir a quien te apuñala por la espalda?
Reivindico la libertad del pensamiento y de la acción (siempre respetando la de los demás).
Prefiero mi sofá a asientos envueltos con tela de regalo. Mis vaqueros más viejos y mis zapatillas más cómodas a falditas elegantes y zapatos imposibles. Los coloretes en las mejillas por exposición solar justa a maquillaje de 16 horas de acción. La compañía de un libro a la de una panda de deprimentes sabelotodos. Un tortilla de patatas (o un trifásico) a una Omelete de pomme de tèrre. Acostarse para soñar a despertarse sin haber soñado. A escribir en lugar de que me dicten. A no depender de nadie, en buena compañía.
Reivindico lo simple.
Me traiciono a mi misma.
Reivindico la libertad del pensamiento y de la acción (siempre respetando la de los demás).
Prefiero mi sofá a asientos envueltos con tela de regalo. Mis vaqueros más viejos y mis zapatillas más cómodas a falditas elegantes y zapatos imposibles. Los coloretes en las mejillas por exposición solar justa a maquillaje de 16 horas de acción. La compañía de un libro a la de una panda de deprimentes sabelotodos. Un tortilla de patatas (o un trifásico) a una Omelete de pomme de tèrre. Acostarse para soñar a despertarse sin haber soñado. A escribir en lugar de que me dicten. A no depender de nadie, en buena compañía.
Reivindico lo simple.
Me traiciono a mi misma.
martes, 27 de mayo de 2008
domingo, 25 de mayo de 2008
De piratas y otras tierras
Esta fotografía pertenece a Sa Fortalesa, en la Bahía de Pollença. Una península que por el módico precio de cientoveinticincomillonesdeeuros (125.000.000 €) puede ser suya o mía (opción esta última que no me parecería descabellada si arrejunto mis dineros y alguien más se apunta). Dicho pedacito de tierra, de 90.000 m2, dispone de un castillo de 1622, seis casitas más (en total 17 dormitorios), dos piscinas (¿sólo?) y un helipuerto. Definitivamente esto último es lo que más me cautiva en mi decisión de compra, para volver a casa cada 2x3, y dejar esta lengüita ganada al Mediterráneo; aunque no sé yo el tiempo de vuelo estimado hacia la península. Por otra parte, no dice si dispone de embarcadero y, aunque a mí esto del mar ya me asfixia, presupone un handicap.
Así pues esta propiedad, según mi fuente, pasa a ser la más cara de España. Pues vale.
Según la opinión de esta forastera (así nos llaman los propios de la isla a los que venimos de la Península [yo les respondería aborígenes o indígenas, que sería la verdad, pero se ofenderían y soy demasiado diplomática]; y a mi mente viene la imagen de un vaquero sin afeitar [y guapetón, que aunque por lo menos sea imaginar...] en una vasta extensión de tierra rojiza, con la planta rodadora rodando por el suelo y apunto de desenfundar el arma), Mallorca ha sido objetivo de piratas desde tiempos que se remontan al descubrimiento de la navegación. Y hoy en día los sigue habiendo, pero de dos tipos, los clásicos (que secuestran marineros gallegos) y los modernos-fashion. Estos últimos, especuladores ricachones, acaudalados negociantes de asuntos turbios, de alta (o no) alcurnia, de cara lavada y agradable (o no), (ob)tienen el beneplácito de autoridades y legisladores para conseguir sus objetivos. Hablé de teutones, pero no son los únicos (no haré la lista, porque no soy dada a ellas). Piratas de actualidad, presentes desde el pasado, sin patas de palo, ni parches, ni loros, ni barcos de rutilantes nombres.
La noticia acaba diciendo que se había especulado (nunca mejor dicho) en los 90 de comprarlo para morada de altos cargos.
Piratas.
Yo, con mi recién subido sueldo y mi primera declaración de hacienda (tiene narices que además me sale negativa después de descontarme mensualmente >1/4 del mismo) vivo tan feliz, pensando en si, algún día invierto, hacerlo en mi tierra, sin tanto mar ni tanto guiri. Tierra, por otra parte, llena de especuladores/piratas que aniquilan mi ciudad y la transforman en un gigante sin alma y demenciada, de fuentes vacías y campos baldíos porque ya no existen. Sólo recuerdos y fotos que atestiguan pasados mejores (¿por qué será que el pasado siempre fue mejor?), como Mallorca.
PD: si alguien se apunta para comprar la finca, por favor, que deje sus datos. Esto es un ofertón que no se puede rechazar.
Por cierto, que nadie piense que para pagar mi declaración les hago publicidad encubierta a los de Kühn & Partner ni a los de Engel & Völkers (quienes la venden más baratita, sólo por 100 mill €) y que los potenciales 1000 posibles compradores de todo el mundo no se asusten de mis intenciones.
sábado, 24 de mayo de 2008
Huelga
Y otra vez lloviendo....
A este paso no harán falta "mini"-trasvases de agua, ni yo me haré morena. Seguiré pálida y horrible hasta el final de mis días.
Ahora que llueve me viene a la mente una imagen que por dos días he visto.
Aunque tengo coche (moverse en este pedacito adoptivo de tierra es bastante complejo y no soy amiga de los coches de los demás), prefiero el transporte público por muchos motivos, entre otros, porque me permito analizar a otros sujetos de nuestra misma especie y observarlos, desarrollando hipótesis absurdas y demás (esto no me sería posible [el observarlos] mientras conduzco, por el bien de mis convecinos...).
El otro día, viniendo de Plaza España subida en el 3 (bendito 3), en el asiento de atrás, junto a la ventana de la derecha (sin connotaciones políticas), mis ojos se desviaron hacia Can Berga (la Audiencia Territorial, que yo sólo he visitado por motivos musicales), donde un bulto reposaba en el suelo, apoyado contra las sólidas paredes. Aquel bulto parecía corresponderse con una persona a cuyo lado, como un estandarte, se erguía un cartón con letras pintadas en grande que venía a decir algo así como que los juzgados y el gobierno vulneraban los derechos de los ciudadanos incumpliendo la Constitución (más o menos, "més o manco", ya dije por ahí que mi memoria no es una de mis mejores virtudes) y que por ello el sujeto (me pareció más bien una sujeta) se encontraba en huelga de hambre. Y ahí acababa la cosa.
Ayer regresaba a casa haciendo el mismo trayecto y sentada en el mismo asiento (posiblemente de otro autobús), sin recordar dicho incidente, volví a mirar para el mismo lado y allí seguía el mismo cartel con otro nuevo que indicaba que era el cuarto día de huelga. Sin embargo no vi el bulto.
A mi mente vino rápidamente el recuerdo de mi abuelo, del que ya hablé. Recuerdo perfectamente el día que derribaron el muro de Berlín (ahora pintado de vivos colores y del que hice una foto que algún día colgaré). Recuerdo perfectamente que tenía 8 años. Nos encontrábamos en casa de mis abuelos maternos (de los paternos ni tengo ni quiero tener recuerdos). Mi padre, mi abuelo y yo estábamos arriba, con la tele encendida, entorno a la mesa camilla, con el brasero encendido. Mi abuelo en su mecedora (curioso, estaba sentado en la "de mi abuela", cada uno tenía la suya asignada por costumbre, bien lo sabíamos los nietos mayores), ya sufriendo los "indolentes" infartos cerebrales (así me lo vendieron), que iban mermando sus funciones superiores de forma progresiva. Mi abuelo, quien lo último que recordó fue Rusia (a su familia nos fue olvidando, incluso a su nieto favorito, mi primo favorito, y nunca nadie se lo tendremos en cuenta). Por aquel entonces, su memoria, sus actos, ya mostraban indicios de que aquello iría a más, pero seguía razonando de forma que muchos ya quisieran. Allí mirando en directo la pantalla, vió cómo era derribado aquel muro. Miró su dorado reloj de bolsillo y se echó a llorar. No entendí bien qué representaba la caída del muro, pero sé que mi abuelo se dio cuenta que las ideas que él había defendido habían sido sólo eso, ideas y que nunca correspondieron con la realidad. Él lo dijo después en voz alta.
La conclusión a la que llegué fue que las ideas eran ideas y nada más. En la mente, cualquier razonamiento es correcto y perfecto. Llevado este punto al extremo, no deberían implicar el daño ajeno o mutuo (y aquí me paro, porque este párrafo podría alargarse hasta el infinito. Ya lo he reescrito varias veces y cada frase queda peor que la anterior. Seguiré la filosofía de Ockham.).
Y en eso pensé al ver aquella persona, junto a Can Berga. No sé por qué motivo se encuentra en el suelo, hambrienta, qué ha detonado esta actitud.
Y ahora al ver la lluvia vuelvo a pensar en ella, allí, en el suelo, como un bulto, mojándose ella, mojándose sus cartones, corriéndose la tinta y borrando el número de días que lleva en huelga.
No vale la pena morir por una idea.
PD: dedicado a ETDN por su cumple virtual (gracias por tu inclusión).
A este paso no harán falta "mini"-trasvases de agua, ni yo me haré morena. Seguiré pálida y horrible hasta el final de mis días.
Ahora que llueve me viene a la mente una imagen que por dos días he visto.
Aunque tengo coche (moverse en este pedacito adoptivo de tierra es bastante complejo y no soy amiga de los coches de los demás), prefiero el transporte público por muchos motivos, entre otros, porque me permito analizar a otros sujetos de nuestra misma especie y observarlos, desarrollando hipótesis absurdas y demás (esto no me sería posible [el observarlos] mientras conduzco, por el bien de mis convecinos...).
El otro día, viniendo de Plaza España subida en el 3 (bendito 3), en el asiento de atrás, junto a la ventana de la derecha (sin connotaciones políticas), mis ojos se desviaron hacia Can Berga (la Audiencia Territorial, que yo sólo he visitado por motivos musicales), donde un bulto reposaba en el suelo, apoyado contra las sólidas paredes. Aquel bulto parecía corresponderse con una persona a cuyo lado, como un estandarte, se erguía un cartón con letras pintadas en grande que venía a decir algo así como que los juzgados y el gobierno vulneraban los derechos de los ciudadanos incumpliendo la Constitución (más o menos, "més o manco", ya dije por ahí que mi memoria no es una de mis mejores virtudes) y que por ello el sujeto (me pareció más bien una sujeta) se encontraba en huelga de hambre. Y ahí acababa la cosa.
Ayer regresaba a casa haciendo el mismo trayecto y sentada en el mismo asiento (posiblemente de otro autobús), sin recordar dicho incidente, volví a mirar para el mismo lado y allí seguía el mismo cartel con otro nuevo que indicaba que era el cuarto día de huelga. Sin embargo no vi el bulto.
A mi mente vino rápidamente el recuerdo de mi abuelo, del que ya hablé. Recuerdo perfectamente el día que derribaron el muro de Berlín (ahora pintado de vivos colores y del que hice una foto que algún día colgaré). Recuerdo perfectamente que tenía 8 años. Nos encontrábamos en casa de mis abuelos maternos (de los paternos ni tengo ni quiero tener recuerdos). Mi padre, mi abuelo y yo estábamos arriba, con la tele encendida, entorno a la mesa camilla, con el brasero encendido. Mi abuelo en su mecedora (curioso, estaba sentado en la "de mi abuela", cada uno tenía la suya asignada por costumbre, bien lo sabíamos los nietos mayores), ya sufriendo los "indolentes" infartos cerebrales (así me lo vendieron), que iban mermando sus funciones superiores de forma progresiva. Mi abuelo, quien lo último que recordó fue Rusia (a su familia nos fue olvidando, incluso a su nieto favorito, mi primo favorito, y nunca nadie se lo tendremos en cuenta). Por aquel entonces, su memoria, sus actos, ya mostraban indicios de que aquello iría a más, pero seguía razonando de forma que muchos ya quisieran. Allí mirando en directo la pantalla, vió cómo era derribado aquel muro. Miró su dorado reloj de bolsillo y se echó a llorar. No entendí bien qué representaba la caída del muro, pero sé que mi abuelo se dio cuenta que las ideas que él había defendido habían sido sólo eso, ideas y que nunca correspondieron con la realidad. Él lo dijo después en voz alta.
La conclusión a la que llegué fue que las ideas eran ideas y nada más. En la mente, cualquier razonamiento es correcto y perfecto. Llevado este punto al extremo, no deberían implicar el daño ajeno o mutuo (y aquí me paro, porque este párrafo podría alargarse hasta el infinito. Ya lo he reescrito varias veces y cada frase queda peor que la anterior. Seguiré la filosofía de Ockham.).
Y en eso pensé al ver aquella persona, junto a Can Berga. No sé por qué motivo se encuentra en el suelo, hambrienta, qué ha detonado esta actitud.
Y ahora al ver la lluvia vuelvo a pensar en ella, allí, en el suelo, como un bulto, mojándose ella, mojándose sus cartones, corriéndose la tinta y borrando el número de días que lleva en huelga.
No vale la pena morir por una idea.
PD: dedicado a ETDN por su cumple virtual (gracias por tu inclusión).
jueves, 22 de mayo de 2008
Grafiti lunar
Visitar la luna, uno de los sueños más antiguos de la humanidad.
Contemplar la tierra desde la luna, una inmensa partícula diminuta azulada contenedora de múltiples formas de vida, muchas no conocidas hasta la fecha.
Contemplarla desde un satélite estéril, frío e inhóspito.
Sin embargo, muchos pasamos largo tiempo allí, otros quisieran pasarlo.
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Pues bueno, la NASA se ha propuesto que quienes deseen dejar su huella en nuestro satélite puedan hacerlo enviando su NOMBRE A LA LUNA.
Si bien los objetivos del diaridekafka son otros, me ha parecido una cosa de lo más curiosa (alcanzar la luna abriendo una ventana estelar puntual). Eso no hará que cambie nada, el mundo seguirá siendo el mismo, seguiré pensando a mi modo, seguirán llegando pacientes, seguiremos dando altas y diagnosticando enfermedades, curando a unos escasos privilegiados, aliviando a otros pocos, animando a todos. Seguirá desapareciendo gente, continuará la decepción diaria, padeceremos algunas pequeñas alegrías.
Todo igual, con un grafiti lunar.

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