"El mundo prodigioso que tengo en la cabeza. Pero, ¿cómo liberarlo y liberarme sin destrozarme? Y sin embargo, preferiría mil veces destrozarme antes que retenerme”.
domingo, 15 de febrero de 2009
Pálido / Hikikomori
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sábado, 14 de febrero de 2009
Inicios
Es curioso cómo empiezan las historias, me refiero, la primera frase de cualquier libro. Al final, de tantos inicios que se han escrito, cualquier principio puede recordar a otro que ya se ha leído. Incluso, cuando quieres empezar una historia, te da la sensación de que alguien ya inventó esa frase y que sólo estás plagiando, de manera subconsciente, a otro más original que tú. Cierto es que la portada o el título sirven para llamar la atención, pero si la primera frase no te cautiva, el ejemplar que queda entre tus mano más bien puede ser ninguneado y denigrado hasta el punto de que con suerte, quizás llegue de nuevo a su posición original o escondido entre sus congéneres para apartarlo de la vista.
A veces se prefiere un arranque sencillo, tal que un monosílabo. A veces una oración simple. Otras, un texto infinito.
Prosa a parte, da igual, pues a la primera entrada se le da tanta importancia que la historia parece que queda relegada a un segundo plano y muchos autores se quedan en blanco, varados, buscando una sentencia como no se haya escrito igual. Si se quiere, sería como una especie de perfeccionamiento para alcanzar el éxito.
Sin embargo, antes de empezar seriamente con un libro, me gusta leer la última frase, cuando el autor ya está exhausto de tanta palabrería, donde, por una parte, se comprueba si es o no un buen escritor y, por otra, te estimula para leerlo y averiguar qué sucede entre la primera y la última palabra, es decir, atender a la historia, que es quien debería tener protagonismo.
Una curiosidad, nada más.
PD: y después de leer la última frase quizás alguien haya sentido el impulso de mirar este texto de manera aséptica y leer la primera frase y tras ello la última, y se habrá percatado que la segunda palabra de ambas son, permítaseme la licencia, que hoy voy de azul, la misma.
Y es que suceden dos cosas:
a) la vida es circular
y
b) la que escribe no sabe escribir y su vocabulario mengua exponencialmente con el paso de los días.
jueves, 12 de febrero de 2009
domingo, 8 de febrero de 2009
jueves, 5 de febrero de 2009
Surrealismo
No hay nada mejor que el surrealismo para darse cuenta que lo absurdo mueve el mundo.
martes, 3 de febrero de 2009
On/Off o el molesto standby
Aprendieron sobre electricidad, pero no a programar, por lo que, en ese estado, la opción de reset no está contemplada.
En fin, un plan maestro con fallos, propio de un colegial irresponsable que no revisa su trabajo y lo entrega en el último momento.
domingo, 1 de febrero de 2009
El espejo
La habitación ahora reposa tranquila, sin más vida que los muebles que la habitan, y la escasa luz que le llega proviene de las mallorquinas que cierran el balcón, situado justo enfrente del espejo.
Me preocupo, en estas condiciones, por el espejo, ahora que no tiene qué reflejar. Tal vez los espejos tengan algo monstruoso, por su mala costumbre de duplicar o crear universos paralelos, pero, convendrás conmigo, un espejo sin reflejo es tan triste como un cuerpo sin alma, como un cirujano sin ego, como una mancha en una pared blanca.