viernes, 21 de noviembre de 2008

Sin corazón


Porque el corazón me queda lejos y ajeno.

Porque se puede vivir sin él.

Porque se puede sustituir, sin lamentarse, por otro muerto.

Porque se puede vivir sin encéfalo, sin pulmones, sin extremidades...

Pero reconozco que no se puede vivir sin sangre, si la sustituyes te queda una obra de arte (?), un cadáver plastinado, testigo moderno en 4D de un Belorcio anticuado en 2D.




jueves, 20 de noviembre de 2008

Dualidades

Porque hoy no soy yo.
Ni siquiera un cúmulo de circunstancias.
Algo pasajero.
Mañana quizás sea yo, quién sabe.
Pero en estos momentos el espejo dice que por ahora me equivoco.

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Al contrario, Watson, lo tiene todo a la vista. Pero no es capaz de razonar a partir de lo que ve. Es usted demasiado tímido a la hora de hacer deducciones.
A.C.D.




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Andábamos sin buscarnos pero sabiendo que andábamos para encontrarnos.
J.C.




miércoles, 19 de noviembre de 2008

Verdades o blanco

Tenía por costumbre escribir en blanco sobre un fondo blanco. Decía que así quedaba no sólo más elegante, sino, sobre todo, esencialmente más puro. La verdad convertida en materia, blanca.
Lo intentó con el negro, letras negras sobre fondo negro, pero le parecía que intentaba esconder una mentira o una tristeza.
Se quedó con el blanco.
Su verdad.

martes, 18 de noviembre de 2008

Palma-Barcelona

Palma-Barcelona 15 minutos, increíble. Ya me lo parecían los 25 Palma-Valencia (tan lejos, tan cerca, el rodalies Valencia-? representaban 50: yo quiero un avión, o un piloto majo y mono, de AirEuropa mejor).
La primera ocasión para visitar Barcelona, aunque con poco tiempo, sólo horario nocturno (per les nits tots els gats són pardos i les xiques guapes).
Metro (civilización por fin, como antes). Vida en la calle. Passeig de Gràcia. Casa Batlló. Obras. La (Sa) Pedrera (con lo que cuesta subirla a dos ruedas). Tiendas exclusivas. Plaça Catalunya. Rambles. Un frío entumecedor.
Cena. Autobús. Hotel.

El último día, por fin, tres horas disponibles antes de embarcar. Maleta pequeña. ¿Qué hago? ¿Qué veo? Como un condenado que sabe que su suerte está cerca, se acumulan proyectos que nunca se llevarán a cabo, se reprocha lo que nunca hizo... A ver, opciones. Plano en mano. Se opta por la vía fácil, mejor lo malo conocido (en el buen sentido) que lo bueno por conocer. A plena luz, sin el sol en los ojos. Vuelta al Passeig con hambre y poco tiempo. De repente algo que me es conocido y que años ha que no visitaba, Palma atrasada y pobre en este y otros sentidos. Paso de la visita turística porque me juro que volveré con tiempo otro día, que no queda tan lejos. Entro. Primero cafetería. Bocata "catalán" (como toda la semana) con sus patatuelas. Rodeada de toneladas de libros. Hasta asfixiarse. Compro.
Se acaba el tiempo.
Taxi Gràcia-Aeropuerto, surrealista. Para otro día. Sin lamentar nada.

Realidades

Cuando descubres una realidad, fuera de contexto, parece que pierdes un pedazo de algo. Y sin embargo es la realidad, algo contra lo que no puedes luchar, no lo puedes modificar y obviarlo significa engañarse y perder cualquier referencia de objetividad.

Lo que ocurre es que las realidades se esconden, por suerte.

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lunes, 10 de noviembre de 2008

Ventanal o la calle fría

Ahora, con el ventanal abierto por (¿o a?) causa de un ser muerto (o parte) en el frigorífico, historia que no viene al caso, pero que se da el hecho circunstancial de que es tristemente verídico, una muerte en vano, repito pues, ahora, con el ventanal abierto, me doy cuenta que me mimetizo con el ruido exterior, que ya me es ajeno, en la calle de la emesis y los cristales rotos y verdes en el suelo, de las angostas aceras y la miscelánea cultura, donde la foránea lengua madre es una excusa más para la ridiculez, también conocida como politiqueo.

martes, 4 de noviembre de 2008

Leía en algún sitio, aunque me lo invento, que los rayos que caen no son más que las palabras que no se escriben, las letras que no se dicen, las grafías que no se dibujan, los esquemas que no se subrayan.
El sonido que emiten no es más que la rabia contenida, que cuando nos llega amortiguada ya casi no tiene sentido, está desfasada.
Que caigan y que suenen, si deben.